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Terra
La Coctelera

Uno de cada cinco niños españoles es pobre.

Esta mañana, antes de clase de inglés cogí, como todas las mañanas, el ADN en la portería de mi casa. La noticia que leí es, desde luego, para dedicarle mi blog de hoy.

Casi nadie podrá poner en duda que España es un país de éxito. Poquísimos países han logrado superar una guerra civil y el tránsito de una sociedad agraria a una postindustrial en menos de 50 años.
No podría poner ejemplos de países como España, que han logrado situarse entre las 10 economías más grandes del planeta y cuya renta per cápita - según los analistas - superará en tres años la de Italia, y en 6-10 la de países como Francia.

Seguro que mis abuelos, que sufrieron la Guerra Civil siendo unos niños, nunca habrían podido imaginar una descripción así de España. Pero tampoco habrían podido imaginar que, en un país de estas características, un 25% de los niños españoles viva debajo del umbral de la pobreza. ( http://www.diarioadn.com/sociedad/detail.php?id=17644 )

Cabe decir que nuestros abuelos tampoco tendrían el mismo concepto de pobreza. Por aquél entonces, ser pobre era sinónimo de pasar hambre. Hoy en día, afortunadamente, tiene poco que ver con eso.
La definición actual de este término es algo muy ambiguo. Según la noticia, pobre en España es aquél que gana menos de 6.346 euros anuales. Sin embargo, un 3% de la población (1.290.000 de españoles) vive en pobreza extrema, ganando menos de 220 euros mensuales.

La pobreza se ceba en su mayor parte en los mayores de 65 años, pero les siguen de cerca los menores de 16 años: un 24,4% de ellos es pobre.

El 99% de las personas a las que he dado este blog no tendrán un problema de este tipo, que les afecte de manera directa y personal. No obstante, y ahora que se acerca la Navidad, deberíamos reflexionar acerca de ello.

Obsesión por el progreso.

Exceptuando unos cuantos paréntesis, la idea de progreso ha acompañado a las sociedades occidentales desde el Siglo de las Luces.

Al fin y al cabo "progresar" es el objetivo de todas y cada una de las actuaciones de los políticos, ya sean de derechas o de izquierdas. No deja de ser paradójico, que tanto Llamazares como Ana Botella, tan lejanos ideológicamente, tengan en mente hacernos progresar.

En el ámbito económico el objetivo del progreso puede convertirse en una verdadera obsesión. Elmundo.es publica hoy que el crecimiento del PIB en el tercer trimestre ha sido del 3,8%.

Cuando el PIB y la Bolsa crecen, todo el mundo salta de alegría, desde el empresario hasta el trabajador que ve como su plan de pensiones se hincha e hincha. Incluso los políticos, que desde hace veinte años dedican la mitad del tiempo en campaña a hablar de dinero. De cómo han gastado y gastarán un dinero que no es suyo, por cierto.

Muy pocos, incluso entre la izquierda, hablan ya de mejoras en la legislación laboral. Pero no quiero teñir de rojo el blog. Tampoco se habla de la responsabilidad social de las empresas, en tanto que creadoras de empleo y riqueza.
Lo único que se puede encontrar actualmente es un spot televisivo en el que el Banco Santander se anuncia como si fuese... !una caja de ahorros¡
Increíble pero cierto.

No quiero decir que el hecho de que haya gente obsesionada por el dinero sea malo, al fin y al cabo todos queremos recuperar el dinero que hemos invertido. Lo que no es tan bueno es que se asocie la idea de progreso únicamente al tamaño de la cuenta corriente. ¿La tendrán pequeña?